Hay una pregunta que me hacen seguido:

 

¿Cómo pasate de trabajar en Finanzas a tener una dietética?


Dos mundos completamente diferentes. Lo sé.


En mi búsqueda de ser mamá me diagnosticaron trombofilia.

Ese diagnóstico me obligó a frenar y a empezar a mirar de cerca todo lo que hacía en mi día a día, especialmente cómo me alimentaba y qué impacto tenía eso en mi cuerpo y en mi bienestar en general.


Con ese diagnóstico la alimentación pasó a ocupar un lugar central en mi vida.

Tenía que desinflamarme internamente:


Leche, azúcar, harina de trigo, ultraprocesados: AFUERA
Colágeno, Vitamina C, Magnesio, semillas: ADENTRO


Y con este cambio apareció un problema: encontrar productos saludables que realmente fueran ricos. Y otro más grande todavía: la falta de información.


Entonces empecé a investigar. Sola. A leer, a probar, a equivocarme y a probar de nuevo.

A hacerle mil consultas a mi médica.

Caminar miles de cuadras para ir a varias dietéticas porque no todas tenían lo que necesitaba.

 

Aprendí.


Y en algún momento me di cuenta de que tenía en mi cocina exactamente lo que le recomendaría a mi mejor amiga si me preguntara cómo comer mejor sin volverse loca.


EMME empezó ahí. No con un plan de negocios ni con una inversión.

 

Empezó con la convicción de que si yo necesitaba esto, otras personas también.


Y con ganas de ser el lugar que me hubiera gustado encontrar cuando empecé:

 

claro y honesto donde pueda encontrar productos saludables de verdad sin tener que dar mil vueltas ni perder tiempo buscando lo mejor para mí.


Por eso, investigo antes de recomendar. Cada producto en EMME pasó primero por mí.


Eso es EMME. Eso es lo que no cambia.

 

Ale.

 

Yo te conté cómo llegué a EMME

Ahora me gustaría saber cómo llegaste vos.


Son 2 minutos y me ayuda un montón a enviarte solo lo que tiene sentido para vos 👇

  

Pd: Y ahora EMME vuelve recargado. Volvemos a abrir nuestras puertas en un local hermoso dentro de poco. ¡Quedate atenta!